martes, 21 de noviembre de 2006

¿Gooool de Mostto?


Recién había cumplido 29 años y celebró su onomástico con dos goles ante Alianza Lima en el mismísimo Matute. Miguel Mostto, goleador del Torneo Clausura peruano, fue llamado luego a la selección nacional para enfrentar a Jamaica, en Kingston, y a Panamá, en Ciudad de Panamá, en choques de preparación. Ningún canal peruano pudo transmitir (ni siquiera en diferido) el duelo en ese país del Caribe. O sea, toda información que recogieran los hombres de prensa en Lima venían indefectiblemente de las 'prestigiosas agencias' de noticias internacionales. El partido acabó 1 a 1 y más de un cable contaba que el gol peruano fue de Miguel Mostto. Un diario deportivo en Lima le hizo una 'entrevista exclusiva' al delantero de Cienciano, quien no ocultó su alegría por haber marcado 'su primer tanto con Perú'. Pero otro diario especializado entrevistó a Alexander 'Wally' Sánchez (de José Gálvez), quien relató una historia similar a la de Mostto. ¿De quién fue el gol entonces? ¿A quién le creemos? ¿A las agencias o los diarios en Lima? ¿O Mostto y Sánchez participaron en la jugada al mismo tiempo? Yo -confieso- le creí a una agencia alemana y luego a una estadounidense. Dos agencias internacionales y de prestigio no podían errar así, pensé al instante. Pero me equivoqué. Debí creerle al día siguiente al diario El Bocón, que llamó al hotel de alojamiento de la Selección en Kingston, preguntó por Mostto, pero acabó hablando con 'Wally', el autor del confuso gol nacional. Imagino que en Jamaica, donde el fútbol no es especialmente popular y menos masivo, esperaron ansiosos la llegada de Pizarro, Guerrero o Farfán, y no la presencia de dos ilustres desconocidos como Mostto y Sánchez. Por eso el enredo (aunque yo jamás confundiría a un mestizo (Mostto) con un mulato (Sánchez)) Pero, sinceramente, yo aprendí una lección: nunca más confiaré al cien por ciento en una agencia de noticias, menos ahora en un diario deportivo en Lima. Sólo le tendré respeto y confianza a aquél que vaya directo a la fuente, y que cree algo alucinante, pero que jamás invente.