lunes, 27 de noviembre de 2006

Enlace telefónico


Un joven periodista hacía sus pinitos en la televisión por cable. Era reportero del noticiero principal de un canal en Lima. Una noche del año 2003 fue enviado a cubrir un partido amistoso de voley entre Perú y Venezuela en el Coliseo Eduardo Dibós Dammert, de San Borja. Debía recibir una llamada desde el switcher de la televisora e informar en vivo y en directo, y en dos o tres minutos, las incidencias del cotejo internacional. Ya dentro del coloso recibió la comunicación para salir al aire segundos después. Le dijeron que debía esperar el saludo y el pase del (de los) conductor (es) en el estudio, lo que finalmente ocurrió; sin embargo, el sonido fuerte del ambiente (alrededor de 2 mil personas) del recinto le jugó una mala pasada, y jamás pudo escuchar al presentador desde su móvil; hubo problemas de retorno. Y en ese momento no se le ocurrió soltar frase alguna teniendo el celular operativo. El noticiero finalizó su edición diaria y el novel reportero, obviamente, nunca salió al aire a dar el despacho. Un mes después renunció a ese canal de televisión. Prefirió el retiro voluntario antes que el despido intempestivo. Y es que lo suyo era la prensa escrita. No tenía nada que hacer con los enlaces en vivo.