martes, 21 de noviembre de 2006

Cosas de nueves


Confieso que, si no fuera periodista, me hubiese gustado ser futbolista. El problema es que jamás tuve talento para demostrarlo vestido de corto ni en el barrio ni en el colegio y menos en la universidad. Yo quería jugar en equipos grandes, en Europa y en la Selección. Pero nunca pude. Deseo incumplido. Hoy me conformo y, claro, disfruto viendo los partidos en el estadio o a través de la televisión. En mi labor de analista, de crítico, siempre he pensado que, fuera de sus limitaciones con el balón, hay futbolistas con mucha suerte, al menos mejor que la mía, porque no son grandes figuras, no son tipos con virtudes envidiables, pero se las han arreglado para estar vigentes e, incluso, para ponerse la blanquirroja alguna vez por méritos propios o por un accidente simplemente. Pienso en este momento y me viene a la memoria el nombre de Carlos Orejuela, confeso hincha de la U que alguna vez gritó en Trujillo que jamás se pondría la blanquiazul, que hoy luce por su profesionalismo y por una decente cantidad de dólares encima. Pero este delantero frágil, salado por ir de lesión en lesión en su carrera, también ha jugado en la 'U', en Boys, en Cristal, en Cienciano y, por supuesto, en la Selección. Quién lo diría. Debe ser uno de los pocos futbolistas nacionales que ha jugado en cinco de los equipos más importantes del Perú. Si me refiero a Orejuela no puedo olvidarme de Germán Carty (en la foto), quien ha defendido a los mismos clubes, a la Selección y hasta se dio el lujo de ser goleador, a los 37 años, de un torneo internacional cuando más de uno lo había jubilado. La vejez le vino bien a la Avestruz, cuyo último equipo conocido fue Huaral. Hoy debe andar entrenando por su cuenta para ser contratado en el 2007, pero nadie sabe si lo hace para volver a ponerse la 9 o si ya preferirá dirigir desde el banco. Son dos delanteros de casa, no son de elite, pero se las arreglaron para defender a los mejores del Perú. Cuestión (o suerte) de nueves.