jueves, 1 de marzo de 2007

¡Médico infeliz!


Era 2002 y un jugador que pertenecía a la plantilla de Sporting Cristal acusaba dolores en una de las rodillas luego de un choque dominical que disputó su equipo por el Torneo Apertura de ese año. El futbolista iba a ser considerado por el técnico de turno para el duelo que el cuadro del Rímac debía afrontar en la siguiente fecha del certamen en mención. Debido a los constantes malestares, por los que no pudo entrenar en la semana con normalidad en La Florida, el volante celeste acudió desesperado al departamento médico del club para informarle al galeno que iba a ser complicado que esté a disposición del entrenador, porque cada vez que se tomaba la rodilla los dolores no cesaban y aumentaban con el paso de las horas, explicación que el médico escuchó y respondió de manera tajante: “vas a jugar de todas maneras, esta dolencia tiene solución: simplemente no te tomes la rodilla, y listo”. ¡Plop!