miércoles, 7 de marzo de 2007

Las pesadillas de Freddy


El ascenso a Primera División de Sport Coopsol de Trujillo no sólo generó el ingreso alentador de las Sociedades Anónimas en el fútbol profesional, sino también se dio la aparición de dirigentes nuevos con objetivos diferentes a los de los tradicionales y conocidos. Freddy Ames Hidalgo, un próspero empresario peruano con varios títulos u honores en universidades locales e internacionales, era el presidente de Sport Coopsol (Cooperativa Solar), en 2000, cuando adquirió la categoría del Telefunken 20 de Huaral para jugar el torneo de Segunda División. En 2001, Ames crea otro Sport Coopsol, que se fusiona con Deportivo UPAO de Trujillo, y en 2002 participa en el Torneo Descentralizado como Coopsol Trujillo, luego de que Sport Coopsol, el de Segunda, no lograra el ascenso. Coopsol Trujillo pierde la categoría y se va a disputar la Copa Perú, mientras que Sport Coopsol asciende en 2003 y le vende el derecho a participar en la máxima división a la Universidad de San Martín de Porres, que hasta hoy tiene un lugar en ese circuito. Ames, luego de este negocio redondo y de hacerse de un cupo en el Directorio de la Federación Peruana de Fútbol, le compra los derechos a Deportivo Aviación-FAP, de Segunda, y este club, una asociación civil, interviene en este certamen con la camiseta del Coopsol desde 2004. Ames, además, fue cuestionado por hacerle dobles contratos a los jugadores de Coopsol en 2003, lo que, finalmente, desmintió sin pruebas tangibles; en algún momento de furia pidió que los periodistas deportivos paguen entrada en el estadio Mansiche de Trujillo por criticar desmesuradamente a su equipo y, últimamente, sugirió que la selección nacional utilice elementos nacionalizados para pelear por un lugar en una Copa del Mundo, dudando de la capacidad de los nativos peruanos o minimizando el desempeño de éstos. Con dirigentes nacionales así sólo queda recomendar, proponer o, en el peor de los casos, suplicar que los naturalizados sean ellos.